Defender a la compañía de fallas de seguridad nunca fue tan difícil. A esta conclusión llegamos al debatir con encargados de TI de toda la región y la razón es simple, la infraestructura tecnológica creció y evolucionó muy rápidamente. Por lo tanto hoy hay muchos más frentes que cuidar, sobre todo en lo que respecta a aplicaciones y a la red.

El mundo de las aplicaciones, en la actualidad, está compuesto por mucho más que aplicaciones web. De hecho, vemos la incorporación cada vez más acelerada de SaaS y de soluciones cloud. En lo que respecta a la red, su uso y exigencias supera a las del pasado sólo contemplando la cantidad de dispositivos conectados y los desafíos de la movilidad.

Algunos de los riesgos de seguridad a los que las empresas se ven expuestos son:

  • Ataques DoS: en los últimos años resurgió este tipo de ataque. Gracias a la amplia disponibilidad de herramientas baratas y botnets (grupo de ordenadores controlados por un solo recurso) para la creación y ejecución de DoS respectivamente, ahora todas las empresas, sin importar su tamaño o sector, están bajo riesgo.
  • Ataques web al nivel de aplicación: viene sucediendo un gran porcentaje de ataques a componentes y tecnologías web como por ejemplo protocolo HTTP, Java o servidores web, aplicaciones populares y aplicaciones web personalizadas de una organización. Algunos ejemplos de amenazas son las falsas peticiones cross-site scripting, inyección SQL y ataques de desbordamiento de memoria.
  • Amenazas a la capacidad de uso: al mismo tiempo, las soluciones de seguridad pueden transformarse en una amenaza si afectan la experiencia del usuario. El mal rendimiento resultante de las rutinas de inspección informáticas, sobrecargas SSL, procesos complejos de inicio de sesión y capacidades de acceso inconsistentes pueden llevar a los usuarios a buscar soluciones inseguras. Asimismo, la empresa puede verse en la necesidad de adquirir más hardware o hardware de mayor capacidad de la prevista sin que esto sea realmente necesario.

Ante este escenario, contar con un ADC (Application Delivery Controller) es fundamental para crear la defensa de las propiedades web de la compañía. Por eso quiero invitarlos a conocer más sobre NetScaler.  Gracias a esta tecnología, es posible garantizar la seguridad pero manteniendo la alta disponibilidad, agilidad y experiencia de uso. Asimismo, al poder contratarse bajo un tipo de licenciamiento de “pago por uso” permite incrementar o disminuir sus capacidades según las necesidades del negocio cuidando la inversión de la compañía. Claramente la seguridad ya no es sólo un antivirus o proteger algunas aplicaciones web, requiere un enfoque mucho más holístico.

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