Me desperté una mañana, como cualquier otra, y empecé con mi rutina diaria para comenzar el día. Desayunar, leer el diario y muchas otras actividades que seguro se asemejan a las que todos realizan medio despiertos, medio dormidos buscando la energía para empezar. Como ya habrán notado en posts anteriores me gusta observar qué pasa a mi alrededor, hablar con las personas, intercambiar experiencias y ese día no se escapó a esta necesidad de analizar que me define.

Esa mañana tuve una reunión en la oficina de un cliente a las 9am y cuando llegué observé que la oficina estaba casi vacía. Finalizada la reunión fui a mi oficina; entre el tiempo que demoró la reunión y el tiempo en llegar se hicieron las 11am. Casi nadie y silencio, así describiría lo que vi; y me hizo pensar que algo se rompió en esa relación de tantos años de oficina-empleados.

¿Quién hubiera pensado hace 20 años que el duo oficina-empleados quería separarse? Probablemente nadie. Pero el tiempo pasa, las cosas cambian y hoy hay varios obstáculos que van rompiendo aquel viejo amor: la búsqueda de flexibilidad, reducir tiempos improductivos (el viaje a la oficina, por ejemplo), mejorar la integración de la vida personal y laboral, y muchos más. Y, a la vez, son las mismas empresas las que promueven estilos de trabajos más móviles entendiendo que podemos trabajar juntos y de forma productiva sin estar sentados todo el día en el mismo lugar físico.

La movilidad se va transformando en la norma y las oficinas están empezando a cambiar. Un estudio que presentamos hace muy poco que analiza algunas tendencias para el año 2020 prevé el continuo incremento a nivel global de los trabajadores remotos llegando a un 50% de la fuerza laboral trabajando bajo esa modalidad. Pero también el incremento de freelancers en el mercado. Por supuesto, el freelancing como modelo de trabajo no es una novedad pero si es importante prestar atención a su crecimiento; que sólo en Estados Unidos será de un 40%. En México, por ejemplo, actualmente el 21% de la población económicamente activa son trabajadores independientes (Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía), en Brasil la cantidad de freelancers asciende a 235.000 (Freelancer.com). De cara a los próximos años será clave prepararnos para una fuerza laboral que posiblemente prefiera ser independiente; y esto implicará muchos cambios, desde regulatorios hasta cómo incorporarlos a trabajar para la empresa garantizando la seguridad de los datos.

Los cambios en la oficina, por su parte, están a la vista. Empiezan a verse oficinas más chicas, más enfocadas en constituirse como espacios de colaboración y hasta vemos empleados que deben reservar su escritorio los días que quieren ir a la oficina. Muchas empresas ya deciden no invertir en oficinas propias y alquilar espacios según las necesidades que van teniendo. Otro ejemplo de esto son algunos números que ya vemos en Latinoamérica que muestran como los espacios de coworking van ganando terreno: en Brasil ya funcionan 100 espacios de coworking (Coworking Brasil), en Argentina 43 (El Cronista). Y según un estudio reciente los mejores espacios de trabajo compartido de Sudamérica se encuentran en Chile y Colombia (Cinco Días). Por supuesto también hay muchos empleados prefieren confiterías, sus casas u otros lugares como espacios más productivos para realizar el trabajo diario.

Las oficinas se están quedando sin empleados. Pero los empleados están ahí, haciendo sus trabajos, siendo productivos pero de una forma diferente. Creo y puedo ver a largo plazo muchos más cambios para las empresas y los empleados a medida que se va rompiendo el viejo paradigma de trabajo que ata a los empleados a una oficina física. La clave está en observar y prepararnos para esta evolución constante que está transformando a la oficina física en software y le está dando muchas más opciones a las personas para desarrollarse profesionalmente.