Hace unos días mi hija de 12 años me invitó a ver con ella la película El Diablo se viste a la moda (The Devil wears Prada). Pensé que iba a encontrarme con una película de niños, hasta que una frase- quizás clave, que le hace empezar a comprender al personaje principal que no todo va bien con su trabajo- cambió toda mi perspectiva: “El día que tu vida personal esté destruida, es tiempo de un ascenso”.

El impacto de escucharla es grande y trasladándola a la vida real muy por fuera de la película me llevó a recordar mi vida laboral y preguntarme cuánto tuve que sacrificar en pos de mi carrera.

¿Alguna vez sintieron que el trabajo y su vida personal no podían convivir? ¿O que para lograr un ascenso debían postergar su vida?

En la actualidad el trabajo tal como lo conocemos está cambiando y el rol de la tecnología en ese proceso es fundamental. Pero lo más importante es que también nosotros vamos cambiando y de la mano de la evolución tecnológica vamos entendiendo que existen nuevas formas de hacer las cosas y que se puede lograr un mejor equilibrio entre la vida personal y profesional sin que ninguna de las dos sufra en el intento.

Se trata de trabajar mejor y vivir mejor, y ¿quién no querría lograr eso?

Por eso vemos nuevas generaciones de empleados decididas a que su vida laboral y personal pueda convivir con mayor armonía. Ellos quieren desplegar todo su potencial y a la vez tener tiempo de disfrutar de las cosas simples de la vida, de reuniones familiares, de sus amigos. Y saben que la tecnología es una aliada. De hecho, año a año surgen nuevas tecnologías, software y aplicaciones diseñadas con el objetivo de que el trabajo y la vida sean más fáciles para los trabajadores de la actualidad; y por suerte también hay muchas empresas dispuestas a implementarlas y habilitar nuevos estilos de trabajo.

Por supuesto, también vemos surgir modalidades de trabajo diferentes como el teletrabajo, el workshifting, los horarios más flexibles, el paso de cumplir horas a lograr objetivos. Y vemos que incluso trabajando desde la oficina todos los días, la movilidad empresarial es necesaria para ser más productivos, aprovechar tiempos muertos y utilizar el dispositivo que nos resulte más cómodo para realizar nuestras tareas de la forma más eficiente.

Y otra vez esa frase “El día que tu vida personal esté destruida, es tiempo de un ascenso” me hizo reflexionar pero esta vez pensando en mi hija. Muchas veces la veo estudiando, con sus libros, pero también conectada vía Skype con sus compañeras de escuela estudiando juntas. Su proceso de aprendizaje es diferente al que yo experimenté y su interacción con la tecnología ya se da desde el inicio de forma natural. Su vida laboral va a ser muy distinta porque probablemente este proceso que estamos viviendo ahora que implica el inicio de la combinación entre la vida laboral y personal ya va a estar finalizado para cuando ella trabaje. Y ojalá eso le permita no tener que postergar nada, poder trabajar de lo que le guste y a la vez tener la vida personal que sueñe tener.

Definitivamente a medida que el trabajo deja de ser un lugar físico para pasar a ser un espacio de trabajo definido por software las posibilidades de un mayor equilibrio se incrementan. Y lo bueno es que esta forma de trabajar “del futuro” ya está entre nosotros y somos precisamente nosotros junto con las empresas en las que trabajamos quienes le vamos dando forma.

Feliz día del trabajo!